Yo firmé hace mucho tiempo a quién pertenecía mi mente y junto con esta mi cuerpo.
No era otra que la imaginación lo único que encontré por aquel entonces, pero quizas fuí demasiado lejos...
Mis primeros encuentros fueron de reconocimiento, la verdad es que era mi reflejo, por lo menos parecía escucharme y lo más importante razonarme y contestarme.
Así que fuímos forajando todas aquellas dudas que ahora ya no me surgían si no que “nos surgían” quisimos comprovar si las demás personas también encerraban otra persona en su cabeza y empezamos el trabajo del análisis.
En primer lugar anotamos sus gestos, miradas, posiciones... Aunque a simple vista era información básica pronto la compaginamos con otra información: La relación, aun con ciertas dudas conseguimos averiguar con facilidad este extraño fenomeno. Pretendían ser lo que en un principio detestaron, la contradicción se convirtió en nuestro apartado principal, ellos decidieron que era mejor engañarse que enfrentarse, es evidente que no sabíamos hasta que nivel eran la personas “clones” pero realizamos cientos de pruebas con miles de sujetos.
Lo nuestro se volvió obsesión, recitábamos nuestras mejoras al final de jornada, al acabar el día, en cada momento, tan solo con verlos, incluso en sueños.
No podíamos parar aunque todo aquello me estaba cambiando yo ya no podía parar me pedía más y yo es evidente que necesitaba continuar.
Cada tema nos llevaba a otro, indagamos entre miles de resultados, pero de alguna forma yo no podía estar seguro en cuanto a nuestros aciertos y como confirmar nuestras conclusiones ? Sin duda había que continuar, llegando así al apartado de La mentira: Creo que él me utilizaba para que simplemente fuera sus ojos cada gesticulación de la cara o expresión nos empezaba a mostrar algo totalmente distinto a lo que reflejaban sus palabras, estamos averiguando un lenguaje totalmente nuevo desde el principio, no podíamos correr. Primero anotábamos todos los gestos en ralación con su posible resultado y así a medida que contrastábamos y modificábamos creo que conseguimos un buen diccionario. Claro que cada persona no gesticula igual pero poco a poco nos costaba menos adentrarnos a lo que desde un principio fue nuestro objetivo: sus mentes, como ya e dicho no podíamos correr para encontrar la llave necesitábamos explorar el exterior.
De todas maneras no muy lejano de aquel momento averiguaríamos que algunas mentes no están protegidas con cadenas y son más fáciles de estrujar que una bola de arena, estas parecen compactas por fuera pero al tacto se desacían con tan solo un soplido, pero aun no emos llegado a ese apartado.






